miércoles, 28 de diciembre de 2011

ECOSISTEMAS VERTICALES



Unos 10 años de mi vida los he pasado en los bosques de niebla, en la zona de Coatepec, Veracruz. Uno de las obsesiones en las que me vi atrapado era la de recoger las miles de epífitas (plantas que viven sobre otras plantas); bromelias, orquideas, helechos, aráceas y con ellas hacer lo que mi amiga Susana bautizó como "calamardos" arreglos de epífitas y musgos sobre una base de rizoma de helecho arborescente desechados como palos para el tendido eléctrico. Regresando a Alicante hace año y medio mi querido amigo Nacho se las arreglaba para hacer algo semejante pero a lo bestia y con un nivel de complejidad asombroso, los Ecosistemas Verticales, como nos gusta llamarlos, pero para entendernos son lo que conocemos como jardines verticales.
Después de 9 meses de seguimiento y postproducción parimos un nuevo documental, una experiencia maravillosa en un proceso gratificante de homenajear a quien considero como un hermano. Nada mejor que sentirse orgulloso de los amig@s con los que nos unimos para explorar la vida, nada más reconfortante que encontrar personas comprometidas, perseverantes, especiales.

Ahí van pues, 22 minutos divertidos e interesantes sobre lo que hacemos, pensamos y sentimos.

ECOSISTEMAS VERTICALES

sábado, 1 de octubre de 2011

ÁFRICA TE CAMBIA


En unos cuantos días se cumple un año del viaje a Costa de Marfil. Me lo habían avisado numerosas ocasiones “África te cambia para siempre”. Así fue. 
La existencia se sucede con tanta intensidad que cada día termina con la sensación de haber cumplido varias vidas. África es un lugar perfecto para personalidades que transitan entre la gloria y la miseria, intermitentemente. 
Sin duda fue el viaje más duro de mi vida. Después de casi 20 años de caminatas por las selvas caí en el terrible error de cargar demasiado mi equipaje. 
Regresé sin las imágenes que buscaba, con malaria e inmensamente triste. No quería irme. Este “ego” documental de unos 25 minutos lo refleja todo.
He tratado de hacer todas las gestiones para poder regresar este mes de noviembre, pero no consigo ni los fondos suficientes, ni parece ser el momento adecuado, por eso estoy tranquilo, regresaré cuando deba de ser y entonces terminaré lo que fui a hacer y volveré a explorar lo inimaginable. 

Gracias a Paco Cuellar que siempre confía en mí. Gracias a Serge Soiret que me cuidó. Gracias a los socios del Proyecto Gran Simio que no dejan de empujar. Y bueno a un capazo de gente, gracias.

viernes, 9 de septiembre de 2011

LAS BASES EVOLUTIVAS DE LOS CELOS EN LOS MACHOS HUMANOS



Cuando identificamos el origen de un problema, definamos problema como: una alteración del pensamiento que no halla respuestas satisfactorias ante la necesidad de comprender una situación o un comportamiento, el conocimiento de su génesis parece calmar, en parte, ese desasosiego interno que rompe la armonía de quienes o quien lo padece.
La etología (estudio del comportamiento) y específicamente la primatología ofrecen la posibilidad de explorar regresivamente algunas de las conductas que forman parte de la condición humana. De entre las cuestiones que suelen presentarse en las pláticas de sobremesa una de las más comunes son LOS CELOSSSSSSSSSS (imaginen la voz de la hora Chanante).

Para los machos de cualquier especie de animal y hablamos de millones de ellas, la cuestión vital y trascendente es la de eternizar su pool genético. Para ello, además de encontrar la o las parejas que acepten esta oferta, uno de los graves problemas con los que se enfrenta un macho es lo que conocemos como “la certeza paterna”. Es decir, que con aquella hembra con la que hemos copulado quede preñada de nuestro paquete patrimonial, no de otro. Más aún en el caso en el que los padres invierten en la crianza y protección de las crías como los humanos.
Existen variadas estrategias aplicadas por los machos para tratar de conseguir la certeza paterna: el secuestro,  la vigilancia activa o la presión moral o psicológica en el caso humano. De cualquier manera en un 14% de los nacimientos en hospitales la criatura no pertenece al señor que espera y cada vez conocemos más casos entre los animales de cópulas extra jerárquicas, es decir hembras que son receptivas a machos no dominantes en la comunidad,  escarceos estos arriesgados por lo que se producen siempre en secreto.
En este sentido, los datos sobre la infidelidad en hombres y mujeres se han equiparado en los últimos 20 años. Una reciente investigación del Journal of Couple and Relationship Therapy asegura que entre un 45 y un 55% de las mujeres casadas son infieles. Para la sexóloga Janis Springs, autora de “After the affaire”, la infidelidad afecta a casi un tercio de las parejas. En promedio, las estadísticas de infidelidad aseguran que el 60% de los hombres son infieles, y que el 47% de mujeres les sigue los pasos. Vamos que aplicando un poco de estadística resulta que en el 80% de los matrimonios uno de sus miembros tiene una aventura. ¡Toma castaña!
Genera cierta confusión leer esta información; para los que hemos sido engañados de alguna manera supone un consuelo, para los que aún no se han enterado un motivo más para estar inquieto. Jajajajajaja. 
Concluyendo, en el caso de los machos, los celos, son por lo tanto, un atávico residuo de nuestras necesidades adaptativas y evolutivas. Que luego este bagaje lo convirtamos en una patología incluso en un delito es cuestión de la perversión de la mente humana que no es capaz de asumir la falta de control y la realidad de nuestra sexualidad.
Pero conviene saber a las hembras que a  la hora de seleccionar pareja reproductiva, para los machos de la especie humana, la fidelidad es una de las cuatro características básicas. Primera; Aspecto físico. Segunda; Familiaridad. Tercero; Fidelidad. Cuarto; Estatus social. (Gil-Burman 2000). 
Así que amigas, si entre vuestros comportamientos uno de ellos es la promiscuidad se me ocurren dos opciones a la hora de consolidar su pareja reproductiva. Primera; Oculten a su candidato la inclinación y no les dejen leer sobre este artículo. Segunda; No descansen hasta encontrar a ese hombre maravilloso que las ame por encima de cualquier cosa (que haberlos haylos). 
Para nosotros un detalle: cada día se nos parecen más, vamos hacia la igualdad. 
Para todos en general: debemos de dejar de sentirnos humillados por una infidelidad, perdonarnos y aceptar que a Peter Pan le encontraron hace ya varios años despellejado en un suburbio y que los Panchos eran una banda narcosatánicos. Abajo el romanticismo y viva la libertad sexual, el cuerpo es para disfrutarlo y no se me ocurre ninguna otra forma más que el sexo, bueno se puede aprender a tocar un instrumento o hacer deporte o caminar por el monte o practicar yoga,  tal vez haya algo más pero…
Como un último comentario personal, me alegro de ser soltero y mi número de teléfono es …
 

martes, 6 de septiembre de 2011

CAPITALISMO ESPIRITUAL



La exaltación del YO se ha convertido en el eje doctrinal de los nuevos movimientos espirituales. Entre los anaqueles de estos evangelios apócrifos con un extraño aroma a manual de Autoayuda escojo tres frases; YO soy la luz; primero he de estar bien YO; YO soy el creador de lo que me rodea. No dejan de tener razón las aseveraciones dogmáticas del YO, evidentemente sin YO, sin MI existencia el juego ni siquiera comienza. Pero no nos asustemos, YO va a estar siempre si vives, nadie te lo va a poder quitar, es intrínseco a uno, es inseparable. Es evidente que has de estar óptimo para poder evolucionar, pero, y sólo por indagar en el maquiavelismo conspiranoíco, ¿no les suena un poco sospechoso tanto YO? Porque del YO se transita con singular facilidad al MÍ, un pronombre personal o a Mi un pronombre posesivo. Mi luz interior, mi felicidad, mi mundo, a mí, para mí, a mí entender. MÍO de Mí. Mi coche, mi mujer, mis hijos, mi casa, mi Ipod. Sospecho que cuanto más nos hacen creer en el individualismo más nos disgregan, que cuando infunden nuestro egoísmo nos disuelven y que cuando al próximo lo alejamos nos neutralizan. Nos hacen creer que somos dueños de cosas mientras se quedan con nuestras vidas, dispersas, solitarias, enfrentada. No hay voluntad colectiva, no somos nadie. Quizá no fuese inoportuno hablar eventualmente de NOSOTROS, tiene más letras. Suena lógica la idea de que si hemos llegado a ser algo en la historia de la vida ha sido gracias a NOSOTROS, que nadie estuvo nunca solo, que nadie se alimentó exclusivamente de su YO. Quizá alguien nos ayude a comprender que siendo TODOS estaremos realmente completos y tal vez sea así más fácil saber quiénes somos cada uno de nosotros. Quizá ese YO tenga entonces más sentido y encuentre la luz al sentirse acompañado.

miércoles, 31 de agosto de 2011

ETOLOGÍA COMPARADA




Existen unos pájaros en Nueva Guinea de nombre Tilonorincos (Ptilonorhynchus violaceus). Los machos dedican semanas a la construcción de un precioso escenario donde bajo y alrededor del trenzado de ramas despliegan adornos de colores provenientes de flores, hojas, piedras, alas de mariposas, caparazones de insectos. Cada tonalidad agrupada, todo escrupulosamente medido. Si una hembra se acerca comienza entonces una danza en la que despliega todo su atractivo llevándola a dar un paseo por su museo natural. Ella escogerá de entre todos los machos de la zona a aquel que tenga el más perfecto y espectacular de los escaparates. Son las hembras las que con su concienzuda selección han impulsado este comportamiento en los machos que saben que sólo a través de ese esmerado esfuerzo puede llegar la recompensa.

He aquí la críptica respuesta que Daniel ofreció a un grupo de señoritas que en la mesa de al lado de la cafetería, donde tenía costumbre de leer un rato con una copita de anís, se preguntaban; “¿Por qué ya no quedan hombres románticos?”


Ver fotos espactaculares en http://timlaman.com/#/photo-galleries/bowerbirds/MM7363-080914-02568


domingo, 28 de agosto de 2011

RELATOS MÁS BREVES

Relato 1

Tan solo quedaban unas pocas tortillas duras. Aun con esperanza, sabían que el momento que vivían era inexorable. Comenzaron a dialogar, ambos pensaban lo mismo pero terminaron peleando. Y es que más que las ideas a los seres nos separan los intereses.

Relato 2

Entre la espesura, reflejados por la luz de la linterna, brillaban unos ojos verdes. Se quedó inmóvil, con la cámara preparada, casi sin respirar y esperó por minutos a que aquellos destellos se acercasen lentamente al alcance de la máquina. Las rodillas comenzaban a entumecerse por la posición y el cuello forzado para mirar por la pequeña ventanita de su escondite se agarrotaba. Necesitaba mover aunque fuese una pierna aun a riesgo de que el crujir de la hojarasca siscara al animal que por años había perseguido. Cuando el objetivo estuvo suficientemente cerca para identificarlo, vio a un gato común. Vale más un desengaño que una perniciosa incertidumbre.

Relato 3

Amanda se dio cuenta que estaba sola cuando ya nadie preguntaba por él. Entonces tuvo la sensación de quien encuentra un número de lotería premiado el día después del sorteo. Decidida, construyó una enorme muralla con la que protegerse de la tristeza, la misma que al pasar los años impidió que entrase la felicidad.

Relato 4

- Traedme el caballo más veloz. Gritó Bogdánov. Y cabalgó con él por horas. Al llegar a Swawencrov caída la noche, la población pudo reaccionar a tiempo y desalojar así la cuidad que horas después sería devastada. El mensajero Bogdanov salvó cientos de vidas. Nadie citó el nombre de ese caballo que bien pudo ser una yegüa.

viernes, 19 de agosto de 2011

ÁNGELES Y PRIMATES (Relatos bastante breves VI)

DESPERTARES

Puntualmente, el golpeteo compulsivo de las llaves de mi tío nos sacaba de las sábanas mojadas por el insufrible calor ceutí. Mi madre nos enviaba a mi hermana y a mí a pasar el mes de agosto a “la casa de la abuela”, en la que también vivía mi abuelo y mi tío pero que por razones evolutivas que no vienen al caso explicar se llamaba “la casa de mi abuela”.

Mi tío tenía el título de farmacéutico, una profesión precisa para la cuidad. No ejercía porque algo en su cabeza no andaba del todo bien, pero a su nombre se levantó un pequeño imperio de boticas en ambos lados de la frontera.

Él me detestaba ya que para superar el estío mi distracción favorita era putearle a él y a su perrillo mimado, del cual por mucho que intento no recuerdo su nombre.

Como todo neurótico, ese término lo conocí de mayor, su comportamiento era predecible como el de un escarabajo en una caja de zapatos. Se levantaba a las ocho, salía al patio a escoger de entre los nueve perros a su único preferido y se ponía a probar todas las luces de la casa, click, click, click, click, click, click, click, click, click, nueve exactas y desquiciantes repeticiones por cada una de las estancias de la casa. A mi hermana y a mí nos daba una risa enloquecida y le perseguíamos conscientes de que en ese estado de trance el mundo se reducía para él a su dedo y la mágia de la luz. Una vez comprobado el sólido funcionamiento de la iluminación artificial llegaba el turno a las persianas. Las bajaba y las subía como si el efecto polea le transportase hasta el renacimiento. Arriba, abajo, arriba, abajo, no completamente, en este caso era espontáneo e impredecible, podían ser seis, nueve o veintidós las tozudas operaciones. Entre tanto, el perro-rata a su vera nos miraba sabiendo que en ese momento era intocable.

Desconfiaba de la hermeticidad de las puertas de modo que una vez cerraba, con sus largas manos de Nosferatu, la empujaba desde lo alto que diesen sus brazos hasta los hombros, contundente y escrupuloso, a veces por minutos.

Sentarse con él a comer era de lo más divertido. Otra de sus manías era la de estar quitándose las migas de los brazos. Desde la muñeca hasta el codo como un chimpancé repetía cada pocos segundos la estereotipia, siempre hacia abajo. Yo como un cabroncete le tiraba más y más migas a la zona de conflicto, al menos que el esfuerzo le sirviese para algo.

Después llegaba su rutina más perseverante. La casa tenía un largo pasillo de al menos veinte metros, sobre el suelo, sin importar la estación del año, unas sempiternas alfombras persas donde se observaba el enajenado surco de los pasos de mi tío, sólidos, contundentes, rasos, dañinos, su autopista hacia no sé dónde. Todo estaba lógicamente calculado, cada avance era sumado con los dedos de la mano izquierda pegada a su cadera, mientras con la derecha al compás de su arrastrada y erosiva marcha golpeaba las llaves dentro del bolsillo. Klin, klin, klin, kiln, kiln. Y así nos íbamos a jugar sobre las cinco y cuando regresábamos para la merienda él continuaba explorando el pasillo.

Mi hermana, que es mucho mejor persona que yo, se compadecía, y a veces en su juego favorito de “la periodista” le entrevistaba. – Señor, ¿cuál es su comida preferida? A lo que mi tío contestaba – ¡Parpados de vaca estofados al instante! Y la miraba con cara de loco, no con la suya sino la de otro loco.

Con el tiempo, ya él fallecido, cuando escucho el golpeteo de unas llaves tengo el pequeño vicio de lamerme la uña del dedo meñique.



Dedicado a Jeni.

jueves, 18 de agosto de 2011

"ÁNGELES Y PRIMATES" (Relatos bastante Breves V)

DESPERTARES

Levábamos toda la semana desértica, alcoholizándonos mientras veíamos el MTV y comiendo como tlacuaches en gallinero, cuando una mañana, que en realidad era un medio día, reventaba el timbre de la entrada. Una legión de señoritas uniformadas se agolpaba en la puerta de vidrio que protegía el hotel. – ¡Qué, madres, es, eso!. Espetó el chino con la pancarta de la lujuria en su enorme pecho. – ¡No mames!.- Alcancé a decir.Lo crean o no la historia que les voy a contar sucedió tal y como la recuerdo.

Mi amigo El chino y yo éramos conocidos del dueño de un pequeño hotelito en la periferia de Cardel pueblo caluroso y húmedo donde los haya. Después de Semana Santa era improbable que alguien cayese por allí de modo que nos propuso quedarnos una semana al mando del hotel. Amador, que así es su nombre, continúa siendo un hombre imprudente.

El inesperado asalto era provocado por una cohorte de edecanes, azafatas de esas de eventos, a cuál más espectacular y desmadrosa. Ocuparon las doce habitaciones y en un escándalo perturbador sin precedentes nos dejaron turulatos en la recepción.

Pasaron las horas y desde abajo escuchábamos sus aullidos por encima del reegueton distorsionado. Era como las psicofonías del averno del profesor Argumosa. Las imaginábamos y las temíamos. Algunos de los comentarios que alcanzamos a escuchar eran tan soeces y violentos que nos intimidaron hasta el punto de ser el antídoto para nuestras lascivas mentes, perturbadas de ver cómo nos superaban.

A las diez de la noche salieron emperifolladas, ampliando en este contexto la verdadera etimología de la palabra. La carnicería estaba abierta.

Sobre las doce de la noche aparecieron con una bola de cabrones. Después supimos que también se dedicaban a lo mismo, me refiero a ambas cosas, y que se hospedaban en un hotelito vecino. La tenían más que armada y así sucedió.

Cuando el desmadre alcanzaba su pico de intensidad, por un casual, al recorrer el pasillo de la recepción, vi a un sujeto impecable con guayabera azul marino, pantalones beige, zapatos blancos y un anacrónico e indiscreto ramo de flores.–Chino, chécate a este guey. – ¡Qué pedo!. ¿Le abrimos?.

Por alguna razón adivinamos lo que podía acontecer y salimos a platicar con él fuera del hotel para que la hecatombe de quejidos y risas no perturbase la conversación.
- Hola, que mi novia esta en este hotel y venía a verla.

¡Chinga su madre¡ El chino y yo tratamos de disuadirle, protegerle para que no corriese hacia el sumidero, aun así el necio se aferraba por entrar y terminó derrumbándonos cuando del bolsillo de su impecable guayabera sacó la típica cajita portadora del anillo.

Llegados a este punto, lo importante era desenmascarar esa relación y tratar, en todo caso, que el individuo al que tomamos cariño, esquivase su destino. La verdad estaba ahí y el chino y yo teníamos la llave para abrir la caja de Pandora, además ya estábamos pedos.

Lo vio todo, y como poseído por los demonios del viento salió escaleras abajo desparramando las flores por las escaleras como sus esperanzas.

Pero, cómo la condición humana es insondable, una hora después regresó a por más con la ropa impropiamente clara para estos lares sucia y borracho.

Salieron a la calle para llorar con el drama del anillo, con abrazos y aspavientos, hasta que de ella con un desplante agresivo pudimos leer en sus labios el epitafio “-¡Sí y qué. Yo cojo con quien quiero, y qué!”. Ella abrió la puerta y entró decidida a quitarse las penas, él destruido se había desplomado en la escalera. De repente, en otro súbito frenesí, como pasan estas cosas locas del amor, el desahuciado sale corriendo escaleras arriba y olvida que la puerta de vidrio no la atraviesa ni el más arrebatado amor. Rebotó para caer eliminado, inconsciente.

Ya se estaba saliendo de madre la cosa. No convenía para nada avisar a la policía pero al ver que no se levantaba llamamos a una ambulancia sin decir que éramos del hotel, apagamos las luces y esperamos en penunbra a que llegasen. Aparecieron las asistencias. Pero claro, el muchacho se había vomitado encima y apestaba al alcohol tal y como vociferó uno de los enfermeros que sin compasión lo dejó allí a su miserable suerte.

Le vigilamos por una hora, se había incorporado y lloraba como un trapo empapado en la botella que al parecer tenía amagada. Le dejamos solo, tenía que enterrar a sus muertos.

Clareaba apenas la mañana cuando escuchamos el grito de una señorita, uno más pero este desgarrador. El chino y yo acudimos a ver lo que sucedía y allí estaba ella, con los dedos dentro de la boca, estupefacta, viendo como los perros cimarrones arrastraban a su ex novio hacia el potrero dando el patético fin a un día fatalmente inolvidable.


Siempre reímos como posesos al relatarnos esta historia, y es que al fin y al cabo excepto la muerte y tener hijos lo demás en la vida sólo son anécdotas.

¿Qué habrá sido de ella?